El amor sí que existe

mariposas

LASISTER me regaña porque no escribo más a menudo y descuido el blog, pero es que tengo una vida de lo más monótona: niños, comidas, trabajo, otra vez vuelven a comer esos mugrosos de hijos que tengo que comen a mala idea, lavadoras, limpieza y vuelta a empezar. Asi qué, ¿qué puedo contar que sea interesante para mis lector@s? ya sé, una bonita historia de amor, de esas de cuento de princesas.

Esta historia es real, tiene muchos años, pero es de esas historias que perduran en el tiempo. Todo empezó con un viaje de fin de semana con amigos a un balneario del norte. Nuestra princesa, a la que llamaremos Fresita, quería ir, pero no tenía dinerito para sufragarse la excursión, así que, su linda mamá y su hermana favorita, le pagaron el viaje, todo a cambio de que volviera con novio, claro. Algún esfuerzo tenía que hacer!!

A ella le gustaba un chico, un noble escandinavo, según decían. Su porte y sus maneras delataban a un verdadero caballero, de esos que ya no se encuentran.

Su hermana favorita iba con ella para supervisar el proceso de enamoramiento y por eso puede contar la historia tal como fue. Fresita tuvo la mala fortuna de que le tocó dormir con una malvada bruja que quería hechizar al noble y hacerlo suyo por siempre, así que no tuvo más remedio que tomar una pócima secreta que tenía algo de ron con coca-cola para matar el sabor y así ser más poderosa que ninguna. Dicha pócima hizo que nuestra princesa se hiciera más deshinibida y abierta, que no simpática, aunque eso no importó porque fue el alma de todas las fiestas.

Al día siguiente, tenía un dolorcillo de cabeza bastante interesante y es que le sentó mal el vaso de agua que se bebió antes de dormir. Su príncipe estaba totalmente prendado de ella, una chica moderna, con tanta verborrea y bailando con ese arte, como para no enamorarse!! El príncipe, galante, se ofreció a llevarla a su casa, a ella casi se le saltan las lágrimas cuando le pidió el teléfono, menos mal que no se le saltó el vómito en el salpicadero del coche, fue todo un detalle por su parte porque sino, esta historia de amor se hubiera acabado en una gasolinera mientras limpiaban la pota.

Después de 20 años, Fresita y su príncipe escandinavo siguen felizmente casados y esto nos demuestra, que SÍ, que el amor verdadero existe y que puede durar muuuuuuucho tiempo.

Colorín, colorado, el cuento todavía no ha acabado.

ROSA

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2 pensamientos en “El amor sí que existe

  1. Me encantaría conocer a Urraca, con ese nombre seguro que es una tía stupenda, aunque , por supuesto, no simpática, pero tan risueña y sedienta, me encanta la gente hidratada!!!

  2. ya no se llama Urraca!!! en realidad no le pegaba el nombre. Era su padre el que quería que se llamara así. Fresita es su nombre, es estupenda y se merece todo el amor que tiene en su vida.

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